Hoy,
porque empezó a llover, rompiendo mi promesa, me quede en casa....
Perdón,
no es que te odie, no se porqué quise hacerlo.
Quise decorar una solitaria flor
con unas gotas cayendo como lágrimas...
Me alegro de no ser una amapola roja
No me siento florecer inocentemente
Esta insignificante flor silenciosamente reza a solas, igual que yo...
Tu sabes,
Cuando unimos nuestras manos, es egoísta pensar en Dios...
pero, al menos, sobre la razón de mi miseria
podría darme una explicación.
Si renaciera en una flor, preferiría pétalos amarillo canario, si fuera una amapola en la cima de la colina, miraría al viento y solo con él conversaría, dejándole a las estrellas mi suspiro ese día igualmente como una niña querría florecer.